10/2/09

Lasaña de setas y bacon

Ahora que lo pienso, la verdad es que era mi primera lasaña y mi primera bechamel. Después de tanto cocinar y engullir, nunca lo había hecho. Y no me quedó nada mal para ser la primera vez. A mi mujer le sale una bechamel buenísima, tiene una mano maravillosa para hacerla y traté de guiarme por ella. La primera me quedó una pasta tan asquerosa que fue a la basura. La segunda, con más paciencia, quedó bastante fina, cosa que me sorprendió muchísimo. El resto no tiene mucho misterio.

Ingredientes (para cuatro personas)

12 hojas de lasaña
250 gramos de setas variadas
150 gramos de bacon
Media cebolla
Unos 100 gramos de queso parmesano
Otros 100 gramos de queso rallado
Sal
Medio vasito de vino blanco
Mantequilla para untar
Para la bechamel:
Media cebolla
Unos 100 gramos de harina
Dos cucharadas de aceite de oliva
Medio litro de leche
Una cucharada de coñac
Un poquito de nuez moscada rallada (unos pocos granitos)
Un pelín de sal

Elaboración

Empezamos por lo gordo, la lasaña. En una cazuela grande con agua hirviendo con un puñado de sal se cuecen las hojas de lasaña unos 7-8 minutos, se pasan por agua fría y se extienden en un paño limpio. Es mejor cocer las hojas de tres en tres, para que no se peguen y amontonen y así las manejemos mejor.

En una sartén se pocha media cebolla y se añaden las setas. Se saltean unos minutos y se salan; se añade el bacon troceadito y cuando esté un poco doradito se echa el vino blanco, pero a fuego vivo para que se evapore y no se cueza la mezcla. Y ya está.

Bechamel: en una sartén o cazuela se calientan las dos cucharadas de aceite, se pocha en ella la cebolla troceadita muy muy fina y cuando esté transparente se va añadiendo harina poco a poco, sin dejar de remover nunca. Se hará una pasta, y entonces se añade leche también poco a poco. Removiendo siempre con energía, habrá que ir echando leche para que se haga una mezcla fina, sin grumos. Se sala, se remueve. Cuando ya tengamos una bechamel más o menos en su punto se añade el coñac y se remueve. Ya al final se incorpora la nuez moscada rallada, y se mezcla bien. Yo lo que hice a continuación fue añadir a la bechamel el preparado de setas y bacon y mezclarlo todo.

Ya sólo queda montarlo. Se unta con mantequilla una fuente de horno y se extienden cuatro capas de hojas de lasaña, una por persona. Sobre cada capa se echa la mezcla de bechamel con setas y bacon y justo encima unas láminas de parmesano; se pone otra hoja de lasaña, más bechamel y láminas de queso y por encima la última hoja de lasaña para cada uno. Se cubre todo con la bechamel y por encima se añade bastante queso rallado. En el horno precalentado se mete la fuente y con unos 10-12 minutos a 190º bastará para que se haga la lasaña. Si hace falta se gratina un par de minutos para que el queso rallado quede como una capa crujiente.

8/2/09

Casi diez meses


Tan rica y guapa como siempre. Dentro de nada nuestra gatita cumple diez meses y sigue siendo un bebé. Bastante dormilona y preciosa.

5/12/08

Nuevo libro



El País-Aguilar acaba de publicar el último libro de Martín Berasategui, un valioso recetario, muy completo, al alcance de personas que no tienen conocimientos de cocina o de los que se lo toman en serio y ya se atreven con virguerías. Yo lo he hojeado y me ha sorprendido porque, no sé, esperaba recetas más complicadas y con nombres incomprensibles y no, va al grano, platos de todo tipo muy sencillos y con ingredientes que a veces tenemos en casa y no sabemos cómo darles salida o cómo hacerlos bailar juntos. Y los precios de los platos son asequibles, muy importante. La presentación está muy bien cuidada y con imágenes de cada plato y los pasos a seguir. Y pequeños trucos para rendondear la receta.

En la presentación del libro Berasategui recuerda que “es importante poner en orden la cocina de base, ya que constituye el pilar sobre el que más adelante se podrán construir preparaciones algo más ambiciosas”. Muy bien, hay que empezar desde abajo, pelando bien la cebolla. También dice: “Imaginemos ahora que cada día pueda ser una pequeña fiesta en la mesa”. Imaginado, pero me gustaría que todos los días hubiera una gran fiesta en la mesa.

La fotografía es de Óscar Gallardo/ENFOQUE REPORTAJES

Serpiente ciega


Hace unos meses un equipo de científicos ha descubierto esta serpiente ciega en Honduras, en un lugar remoto. Me encanta porque la serpiente me parece preciosa y porque siempre me han atraído los descubrimientos científicos. También por el hecho de que a estas alturas se encuentren ejemplares así en países como Honduras, lo que quiere decir que el animal ha logrado sobrevivir al paso de miles de años y que esa tierra es un manantial de biodiversidad por descubrir.

Es un hallazgo notable, aunque para mucha gente sea más importante tener unos minutos de gloria en Gran Hermano o DEC.

Es la serpiente ciega más grande de Mesoamérica (es la zona que abarca una parte del sur de México y una parte de varios países centroamericanos) y la han hallado en el Parque Nacional de Santa Bárbara; mide 371 milímetros de largo, muy superior a la media de 170 milímetros de serpientes del mismo género, según la información de La Tribuna, periódico del que he tomado la foto.

Lo que no me queda claro de la información es que la serpiente fue encontrada el pasado mes de febrero (aunque se ha divulgado mucho después), pero parece que tiempo después ha sido encontrada muerta en una carretera en una zona rural. O es que directamente ya la encontraron muerta. Lástima que haya muerto porque es una joya única para los herpetólogos, de momento no han encontrado más en esas montañas.

1/12/08

El blog de Paco Berciano


Tampoco conozco a Paco Berciano pero me cae bastante bien. Llevo siguiendo su blog sobre el mundo del vino desde que empezó hace casi un año y a lo tonto lo he ido dejando y no le había dedicado un triste post.

Según cuenta tiene en Burgos una tienda especializada en vino desde hace veinte años y colabora con medios de comunicación también desde hace mucho. Este mundillo no debe tener secretos para él y los comparte de forma cuidada y elegante, hasta sus comentarios con los lectores son elegantes a pesar de que siempre hay algún sembrado que se mete en el blog para incordiar. Y me gusta porque no se recrea en sí mismo.

Paco comparte con los que le seguimos su pasión por los vinos franceses y españoles, comenta catas de todo tipo, explica las diferencias de terrenos, el grado, las cartas de vinos, historia de vinos y denominaciones, no sé, bastante de todo y muy acertado. He contactado con él para conocerle en Burgos, espero que en breve, y se ha mostrado muy dispuesto, muy cercano.

Por si aparte de mis familiares más cercanos hay algún ingenuo que me sigue, la dirección del blog de Paco Berciano es (la foto la he tomado de su blog):

http://blogs.20minutos.es/descorchevinos/

¡Qué cocido!

Ayer obtuve mucho placer: mi madre hizo un cocido de saltarse las lágrimas, de los de antes. Esa sopita con sabor auténtico y todo lo demás: su chorizo, tocino, morcillo, huesos de codillo, garbanzos... con un Estancia Piedra etiqueta roja de 2003. Repetí dos veces. Mi colesterol (malo) y otros clubes en los que estoy a punto de ingresar lo agradecieron, pero que me quiten lo bailao, la comida es lo primero en esta vida, porque mal alimentado (o cebado) no vale la pena.

Mi madre, contenta por verme disfrutar; mi mujer, un poco preocupada por verme ingerir en ese plan; y mi gatita, sin entender por qué ese tío regordete no se mueve. Y yo, cojonudo.

Después de un cocido como el de ayer veo a la gente más alta, más rubia y más guapa, incluso a mí mismo. ¡Gracias madre!

Por cierto que también el sábado comí P.M.: mi suegra hizo un marmitako como hacía tiempo que no había tomado. Así que hoy lunes me noto unas redondeces y abultamientos que no me explico de dónde salen.

21/11/08

Siete meses de gatita


Cómo pasa el tiempo, es tremendo. Nuestra gatita ha cumplido ya siete meses y casi fue ayer cuando llegó a casa. Era sólo una bolita de pelo, cuando estaba dormida no se sabía si enseñaba cara o culo. Y aquí está, convertida desde el primer día en la reina, y nosotros encantados.

17/11/08

Bagur


Nuestra calita preferida, Sa Tuna, en Bagur (Gerona). Un día me animaré y hablaré del pueblo y sus alrededores, pero de momento sólo quiero evocar este rincón y el reposo que produce en el alma.

La web de Pepe Iglesias


No recuerdo cómo descubrí su web pero fue todo un acierto. Pepe Iglesias es un tipo al que no tengo la suerte de conocer pero que me cae bien por dos razones: porque le encanta la Comida, con todas sus letras; y porque hace varios meses le pedí consejo y le invité a que echara un vistazo a este blog y me contestó de inmediato. Yo agradezco ese detalle, cosa que por ejemplo no se dignó a hacer Carlos Maribona, a quien admiro a pesar de que nunca me respondió –fui su alumno durante un año en Periodismo-.

Pero volviendo a Pepe Iglesias, me encanta su página porque es limpia, precisa y contundente. Tiene multitud de recetas maravillosas, tanto tradicionales como modernas y de otras culturas; ofrece comentarios y exposiciones rotundas sobre mil vicisitudes de la cocina que en otros lugares no se dan; sus explicaciones sobre vinos están al margen de lo comercial y, por tanto, sólo se debe a su criterio y a lo que le gusta; por su profundo conocimiento del medio –ser cocinero y criarse entre fogones le permite conocer como Dios manda hasta los entresijos más sutiles-; porque es un crítico serio; porque aprendo de él.

Merece mucho la pena. Su dirección es:

http://www.enciclopediadegastronomia.com/

13/11/08

Fabadita para mi hermano

Mi hermano es cojonudo y entre sus muchas virtudes, que las tiene, es un gran gastrónomo y entendido en muchos vericuetos de la cocina y del vino. Le tiraría flores durante días y meses porque se lo merece, pero hoy no es el caso, lo que sí quiero decirle es que tiene un defectillo: le cuesta un pelín meterse en la cocina, aún no sé bien la razón.

Por eso esta receta se la dedico, porque si no se atreve con la fabadita que le propongo, ya no sé qué hacer. Si yo he hecho este plato y me ha quedado de llorar, tú también, y mejor.

Ingredientes

3/4 kilo de judías blancas de las buenas
4 atados de chorizo toresano
Un buen trozo de tocino
2 ó 3 huesos de jamón hermosos
Una cebolla entera, con su casco
3 dientes de ajo sin pelar
2 hojas de laurel
Un buen pellizco de sal
agua

Elaboración

La noche antes hay que poner las judías en agua. Al día siguiente, antes de empezar con el guisazo, se pone a hervir un poco el chorizo en un cazo con agua, con un par de minutos de hervor será suficiente. Así se le quita bastante grasa y no por ello el chorizo perderá propiedades. También se le puede echar morcilla pero a mí me gusta más sin ella, para mi gusto desvirtúa bastante el sabor.

Y ya estará todo listo para empezar: en una olla bien grande se ponen las judías lavadas y todos los ingredientes. Se cubre bien con agua y al fuego. Queda mucho mejor si se tiene varias horas al fuego cociendo lentamente, dependerá bastante de cómo es la judía (procedencia, el tamaño, si es nueva). Lo único que hay que hacer es desespumar de vez en cuando y mover la olla con movimientos giratorios, nunca introduciendo la cuchara porque la judía es muy delicada y se rompe.

Lo mejor es ir probando el guisote para ver si necesita más agua, corregir un poco de sal y si siguen duras las judías. Si al final queda muy aguada, se sacan unas judías, se aplastan y se vuelven a introducir para que espese, moviendo la olla. Con suerte, cuando la fabadita ya esté hecha llevaremos un buen plato en el estómago a base de tanto probar, je je.Y no tiene más misterio que cuidar el guiso y tener mucha paciencia. Y cuatro consejos: no comer nada antes para que nos entre más fabada; beber sólo buen vino; tener la cama lista para dormir un gran siestorro; y que nadie se acerque durante varias horas si no quiere sufrir los efectos de las detonaciones.

Chica camboyana

¿Significa este post que retomo el blog? ¿Que tengo ganas de hacer cosas nuevas? Ojalá. El caso es que me animo porque me emociona ver la cara de pena que tiene la chica camboyana que hace dos años y pico apareció después de vivir veinte años sola en la jungla. La encontraron unos leñadores cuando la pobre muchacha buscaba comida.

Casi tres años más tarde, no habla, no responde a muchos estímulos y encima en su casa y en la aldea donde vive creen que se la llevaron los espíritus. Parece que sonríe a ciertos estímulos, cosa que sorprende. Ahora tiene 28 años y vive en un mundo que desde hace dos décadas no es el suyo. ¿Y cuál es su mundo?

31/7/08

Más de tres meses ya


Nuestra nena Clotilde ya ha superado los tres mesecitos y cada vez es más guapa, cariñosa, buena, juguetona. Cada día nos tiene más locos

3/7/08

Simone Ortega

Cuando yo era pequeño creía que Simone Ortega era un hombre porque su nombre sonaba así, a ‘Simón’. Pero era una gran señora. Hace ya años la vi en una entrevista con ese aspecto tan delicado como tenía siempre y no, ha vivido 89 años.

Simone Ortega fue la autora de ‘1.080 recetas de cocina’, publicado por Alianza Editorial en 1972, un título que ha marcado a una generación de mujeres como antes lo hizo el genial de la Sección Femenina. Mi madre aún conserva una de sus primeras ediciones y hace poco lo encontré en su casa, con las páginas muy amarillas, muy gastado pero muy vivo.

Mis recuerdos son muchos de ‘1.080...’ porque desde pequeño me gustó comer y no tuve miedo a meterme en la cocina, más bien a colarme cuando no había nadie porque no me dejaban, sobre todo mi abuela, mitad por miedo a que me pasara algo siendo tan niño y mitad por la gran cantidad de ingredientes que gastaba. Con el libro de Simone Ortega aprendí a hacer una mezcla entre natillas y crema pastelera que me encantaba. Y batidos y otros postres, y con los años ya platos salados, más elaborados y entretenidos. Me gustaba el libro porque las recetas eran fáciles de elaborar y muy bien explicadas, aunque me molestaba que no tuviese ilustraciones para ver cómo me tenían que quedar los platos.

En fin, sólo quería escribir un breve post para recordar a Simone Ortega y mis años perdidos de infancia.

6/6/08

Indígenas de El Salvador

Desde que era pequeño he defendido siempre que me ha dado la gana al más débil, al que tenía más cerca, se entiende. Por regla general, he cobrado bastante por eso. No es que ahora me haya convertido en defensor de los pueblos indígenas, pero sí me parece que no se les debe tratar mal, en ningún país. A lo mejor lo digo por egoísmo, porque los tengo muy lejos.

El caso es que hace unos días leí en El Diario de Hoy, periódico de El Salvador, que tanto antropólogos como grupos indígenas dudan y recelan del Censo de Población 2007, entre cuyos resultados se indica que sólo el 0,2% de la población salvadoreña desciende de los pueblos originarios. En total, únicamente 11.488 salvadoreños declaran pertenecer a grupos indígenas, en tanto 4,9 millones de habitantes dicen ser mestizos.

Los resultados se basan en preguntas directas a la población efectuadas por Digestyc, y precisamente el estudio demográfico ofrece dudas por la propia formulación de la pregunta, que era: ‘De acuerdo a sus tradiciones, su cultura, sus ancestros. ¿Usted se considera indígena? Sí o No’. A partir de la respuesta positiva, los entrevistados debían declararse de etnia nahua, lenca, winaca, cacaopera, maya, etc.

Carlos Benjamín Lara, coordinador de la Licenciatura en Antropología Cultural de la Universidad de El Salvador, que participó en las reuniones previas a la formulación de las preguntas para el censo, considera que tenía más sentido preguntar por su raza, a lo que los interpelados podrían haber respondido: blanco, mestizo, indígena, negro u otro.

A estas alturas, el enfado entre grupos de descendientes indígenas ha llevado a la presentación de una querella contra la ministra de Economía y contra el director de Digestyc ante la Corte Suprema de Justicia.

Creo que la presentación de una querella es un paso excesivo. Mi opinión es que es factible crear ahora un registro aparte en el que se reconozca expresamente la presencia de esos pueblos y sus rasgos socioculturales. Y hacer las cosas bien para el próximo censo.

Y para no irme por las ramas, lo único que planteo o que me gustaría que ocurriese es que los pueblos originarios de cualquier lugar se consideren tal y como son y están, no como si sirvieran para estudios arqueológicos o para dedicarse a actos folclóricos o como quiera que se vean. Porque, por fortuna, en países como El Salvador, la población no es homogénea.

Bodegas Terras Gauda


A estas alturas parece bastante claro que la viticultura es un camino difícil, pero excitante si se tiene aguante y se hacen las cosas bien. En Bodegas Terras Gauda, vinos de gran calidad y fina textura los consiguen con el cuidado exquisito desde la viña, que casi vive como una princesa en las laderas del valle de O'Rosal, protegidas del peligroso viento pero a la vista de un sol benefactor. Ese cuidado sólo se lo puede ofrecer la mano y la inteligencia del hombre; las máquinas, gracias a Dios, aún no nos superan.

La bodega cuenta con unas 100 hectáreas, que producen anualmente cerca de un millón de botellas de su estrella, el Terras Gauda, a las que se añaden las del hermano pequeño, Abadía de San Campio, y el Terras Gauda Etiqueta Negra, el único que se hace en barrica y del que producen unas 5.000 botellas. Se incluye en la denominación de origen Rías Baixas, ¡no Albariño!, como mucha gente sigue creyendo que se llama.

Los viñedos se asientan en O'Rosal, casi pegados a la desembocadura del Miño y frente a Portugal, en un paraje con un microclima inusual en otras zonas no muy lejanas. Desde la primera añada de 1990, la apuesta se ha dirigido a lograr un reconocido producto con variedades locales tan auténticas como albariño (80%), loureira (10%) y caíño blanco (10%). El Terras Gauda es ese vino alumbrado desde las cepas autóctonas para hacer comulgar esas uvas que dan un producto sutil que expresa todo desde su aroma.

Secretos de calidad

Ese microclima de sus tierras compensa la baja producción por cepa: calidad constante, factor decisivo o esencial para que una marca de vino sea creíble. Pero es el dinamismo, no sólo de bodegueros y enólogos, lo que quizás ahora llama la atención de un público exigente.

El fruto está ahí: un elevado volumen de exportación, incluso en mercados muy resistentes. Más o menos, el 35% de las ventas se dirigen a Galicia y casi el 40% al resto de España. Fuera, los países que más lo compran son Reino Unido, Noruega, Suiza… y, el mejor, Estados Unidos. Tecnología, marketing y nombre no sirven si el producto cojea.

Puede no ser ese vino blanco francés de 1806 por el que los dueños de un restaurante cacereño pagaron hace pocos años 20.000 euros, pero sí es de calidad, de buena calidad. Es posible que uno de los secretos sea la maceración de albariño, loureira y caíño por separado. Más tarde, la fermentación en depósitos es de unos 40 días. Y eso que la albariño es uva de poco rendimiento: 1 kg no da para una botella, pero las cepas están en espaldera, lo que produce uva de mejor calidad.

El Terras Gauda es un detalle, una frescura para todos los públicos. Hoy es referencia. Mañana, también. Porque es un vino que se recuerda.

Bodegas Terras Gauda
Ctra. Tuy - A Guarda, km. 46. 36760 O'Rosal, PontevedraTf: 986 62 10 01terrasgauda@terrasgauda.comhttp://www.terrasgauda.com/

(Autor: Guillermo Piernavieja
Reportaje publicado en Cruza la Línea)

Restaurante El Séptimo: recomiendo no ir nunca


Inauguro hoy algo que deseaba desde hace mucho tiempo: mi serie de recomendaciones negativas, es decir, lugares a los que recomiendo no ir nunca.

Hace un par de semanas tuve la inmensa fortuna de cubrir para las publicaciones especializadas del grupo editorial en el que trabajo la asamblea de la asociación de supervisores de los mercados de seguros de América Latina, celebrada en Madrid. Falto de fuerzas por tan enriquecedora experiencia (duró cuatro días), me acerqué a comer a un restaurante llamado El Séptimo, en la calle Diego de León. Me atrajeron cuatro cosas para decidirme a entrar: la decoración –se veía agradable desde fuera-, el menú del día y su precio y que parecía un local pequeño. En su web dicen que el restaurante es obra de los creadores de Galette2 y la Casa Escondida. Pues vale, que les cunda, que algún mérito debe tener eso.

Un gran fracaso, era de esperar nada más entrar.

Como suele ocurrir cuando una persona sola se presenta a comer, dudaron en si aceptarme o no porque en la mesa que ocupé cabrían dos personas, es decir, el doble de ingresos aunque yo como el doble de lo que sería deseable. Finalmente me concedieron el gran honor de admitirme y me dieron la peor mesa: en pleno pasillo, con los camareros pasando peligrosamente detrás de mí, siempre a punto de rozarme con los platos que llevaban o de descargarlos en mi extensa cabeza.

La decoración, nada del otro mundo aunque no desagradable. Eso de “cuento de hadas”... un poco cursi, han querido imitar una casa de muñecas en grande. Y la mayoría de las mesas están muy pegadas y sin orden lógico que permita al personal atenderlas correctamente sin molestar.

Pasemos a la comida. Elegí de primero una ensalada griega, de la que no recuerdo más que era en extremo insípida y aburrida de comer. Segundo, algo así como salmón, creo que mi frágil memoria lo ha borrado. De postre, un tiramisú helado, no casero. El precio, unos 12,95 euros sin IVA, muchísimo para lo que echan de comer.

Pero lo peor es la atención y la educación de los camareros/as. Tardaron muchísimo en atenderme y en servirme los platos y casi me tiran por encima lo que semejaba mi segundo plato. Hasta puedo estar acostumbrado a todo eso aunque me sienta mal, sobre todo las esperas.

En el restaurante había un grupo de unos 30 franceses repartidos en varias mesas, jubilados que estaban de visita turística en Madrid. Un presunto camarero, más bien un bulto sospechoso, comenzó a tomar nota de los cafés (el bala tardó unos diez minutos en apuntarlos) para el grupo, haciéndose la picha un lío cuando le contestaban en francés una vez se los llevó: “pour moi”, “pour moi”.

Cuando consiguió resolver su inutilidad pasó por detrás de mí imitando a los franceses, burlándose con un “pour moi”, “pour moi”, osadía que para el resto de camareros/as debió ser muy graciosa porque todos se rieron y le secundaron. Todos los camareros/as eran inmigrantes, así que no sé qué gracia tiene reírse de unos turistas franceses que les están pagando parte de su sueldo y dejan en España buena cantidad de dinero.

Al camarero iluso que inició la comedia a costa de los franceses le pedí una tarjeta del restaurante y el tío va solícito y me la da. Supongo que pensó que yo salía satisfecho y repetiría, no te jode.

Por favor, que nadie pierda el tiempo ni el dinero. Una experiencia muy lamentable. Aquí está la dirección para no acudir nunca:

El Séptimo
C/ Diego de León, 7 (Madrid).http://www.elseptimo.com/

4/6/08

El blog de Carlos Maribona

Quiero recomendar en este post el blog gastronómico ‘Salsa de chiles’, de Carlos Maribona en Abc. Lo recomiendo por bueno, por útil, por oportuno, porque el autor me consta que es un gran gastrónomo con profundos conocimientos. Y un gran periodista de larga trayectoria en Abc.

Tuve la suerte hace muchos años de que Carlos Maribona fuera mi profesor cuando estudiaba Periodismo y yo, que siempre fui de los peores estudiantes, procuraba no perderme una de sus clases. La dirección del blog es:

http://blogs.abc.es/gastronomia

Qué lástima


Me jode mucho. Hace unos días se publicaron en todo el mundo las fotografías realizadas por un equipo de Survival International de un pueblo indígena aislado que ha sido desterrado a la frontera entre Brasil y Perú. También, narran digo yo que con orgullo, fue avistado un miembro solitario de otro pueblo. La foto que tomo de Survival para ilustrar este comentario es obra de Gleison Miranda/FUNAI.

Los ‘expertos’ creen que el grupo ha tenido que huir de Perú y se ha instalado en territorio brasileño, a 5 kilómetros de la frontera, debido a que la tala de árboles en Perú les empuja y, como en Brasil, provoca muertes entre los indios por varias causas.

El problema es que en Bolivia, Perú o Brasil quedan aún pueblos de los que no se tiene conocimiento. Menos mal que Survival cita las declaraciones de un tal José Carlos dos Reis Merielles Júnior, de la FUNAI, la agencia gubernamental para Asuntos Indígenas: "Lo que está ocurriendo en esta región (de Perú) es un crimen descomunal contra la naturaleza, los pueblos indígenas, la fauna, así como una prueba evidente de la completa irracionalidad con la que nosotros, los 'civilizados', tratamos al mundo, casa de todos nosotros".

Survival se supone que lleva a cabo una campaña internacional para defender a los pueblos indígenas, así que me pregunto qué interés tiene molestar a sus huidizos habitantes (en España cuenta con el apoyo de Ana Belén, tiene cojones). En la web de la organización explica Stephen Corry, director de Survival International: "Esto es un testimonio más de que, a pesar de las declaraciones del presidente García y de Perupetro, los pueblos indígenas aislados realmente existen. El mundo necesita despertar en este sentido, exactamente igual que el Gobierno peruano necesita darse cuenta de que su selva está siendo destrozada, y de que sus habitantes más vulnerables están siendo expulsados de su tierra y de su país. A menos que su territorio sea protegido de acuerdo con el derecho internacional, pronto se extinguirán".

No es por ser malo, pero me pregunto qué interés económico hay detrás de todo este asalto a esos pobres indios.

Y no quiero comentar las fotografías tomadas porque me producen pena, mucha.

Decía al principio que me jode eso que llaman hallazgo antropológico por varias razones:

Porque en Brasil y en Perú, entre otros países y pese a los tímidos esfuerzos de cara a la galería, los pueblos indígenas siguen siendo desplazados, aunque parece que ya no mueren a manos del hombre o de las máquinas tanto como hace años.

Porque quizá el aniquilamiento lo han heredado de nosotros los conquistadores, los españoles.

Porque se estima que más de 100 pueblos indígenas aislados sobreviven en el mundo, la mayor parte en Brasil. Pero también en Paraguay, Bolivia, Filipinas, Perú...

Por perseguirlos.

Por fotografiar a sus habitantes desde el aire, para lo que el glorioso equipo de Survival International ha empleado mucho tiempo y vuelos de acoso hasta dar con ellos.

Y porque me gusta saber que en el mundo existen indios no contactados y quiero que sigan así, a su aire, en un mundo mucho mejor que el nuestro.

1/6/08

Clotilde


Nuestra gatita, Clotilde, acaba de cumplir un mes y medio y a mi santa esposa y a mí nos tiene locos.

Patatas bravas

Desde luego existen numerosas recetas para hacer una salsa brava, pero yo me decanto por la siguiente por rapidez y comodidad y porque queda como en los bares de toda la vida, que es de lo que se trata.

Ingredientes

4 patatas medianas
1 cebolleta
2 ó 3 cayenas
1 cucharada de harina
1 bote de tomate triturado
Sal
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración

Las patatas se pelan, se lavan bien y se cortan en tacos de tamaño regular. Se fríen en aceite bien caliente.

Salsa brava:

En una sartén o cazuela se pocha la cebolleta troceadita y las cayenas en aceite a fuego medio. Cuando la cebolleta esté pochadita se añade la harina y se dan unas buenas vueltas, con cuidado para que no se queme pero no dejando que quede cruda porque la salsa podría saber mucho a harina.

Se añade el tomate y un poco de sal y se baja un poco el fuego. Se deja unos minutos y cuando veamos que ya liga, que el tomate cobra cierta consistencia, se retira del fuego.

Se tritura la salsa y se echa sobre las patatas ya hechas y saladas.